Pedro Pérez llegaba tarde otra vez. Ya sin preocuparse; otras veces le había pasado. Su jefe es rígido; pero, como llegaría aún más tarde, no tendría por qué enterarse.
Pedro es el inspector que registra los horarios de movimientos de los trenes en la estación de Atocha. Cuando llegó al andén, el tren a Zaragoza había partido. A Pedro no le quedó más remedio que conversar con los colegas.
Hablaron de fútbol y de mujeres. Concluyeron que el Atleti no levanta cabeza y que la que viaja en el tren a Leganés tenía un traje cojunudo. Ente risas, se hicieron las once: tenían que ir a almorzar.
“Ey, Pedro ¿has registrado la de Zaragoza?“… “Haaaala, tío, que todavía no. Menuda faena“. Pedro supuso que el tren habría llegado a tiempo y completó la columna correspondiente. Entonces, se preocupó unos instantes por el que salía en cinco minutos para Valencia.
Como, justo, vio al conductor fue a encararlo. Al borde del andén, discutieron la necesidad de un aumento para todos los conductores…”Sí, ya basta“, contestó Pedro. Y cambió de tema “Oye, ¿saldrás a tiempo? Necesito completar la planilla y…Joder, macho, que no quiero ver el bar repleto. Las últimas veces tuvimos que hacer barra.“…”Tranquilo, hombre, que estoy aquí“.
Al día siguiente, La Vanguardia tituló: “Los trenes de Atocha tienen un 99% de puntualidad“
Nicolás Trípoli es argentino. Y vive en su país, en la prooovincia de Córdoba. Atiende el teléfono en un gigantesco Call Center.
Al entrar, sabe que le espera un día duro, ayer el “Tim Lider” le comentó que en España largarían una “batería de recursos publicitarios” para promocionar el nuevo (mega-super) ADSL de 60Mb a (increíble-inédito) precio: 9,90€…
Efectivamente, además de atender los usuales 45 reclamos, Nicolás lidió con 15 “contrataciones”. Esto lo puso muy contento: cobraba quinientos de base y sumaba tres pesos por un nuevo cliente…Desde luego, sospechaba que algo no funcionaba bien…
Según la mina de al lado, la empresa es un curro. “Es obvio que no pueden satisfacer la demanda porque armaron el puestito de un día para otro; sin sopote, ni estructura…¿Te pensás que es normal que dos de cada tres llamados sean para putear? Lavadores, están lavando.”
Nicolás se reía: “los gallegos me tienen las bolas llenas“. Atendió el siguiente llamado y mintió como un rey: “me chupa un huevo, más guita a fin de mes“.
Al día siguiente, El País tituló: “Las acciones de Alta Tecnología alcanzan su récord bursátil“
Josep Puig i Vallès se acaba de mudar a Lleida, por presión de su mujer. Nuria decía que el campo era muy solitario y que sus niños merecían una buena educación (el liceo en el que se matricularon sale 200€ al mes y la Comisión Europea lo calificó por debajo de las escuelas medias de Polonia…Núria no lo sabe; el folleto de presentación le pareció “tope de guay“).
Josep se levantó a las 11.30, aprovechó que los niñatos no estaban y pudo descansar. Pensaba que su mujer le había abierto los ojos. Le cuadraba muy bien la vida en la ciudad. Solía decir que su vida era como la de un príncipe, que se había quedado con lo mejor de los dos mundos.
Bebió su clásico carajillo y llamó desde el móvil (Nokia A633, con “cámara y todo el rollo…De puta madre!“). Atendió Carlos, el ecuatoriano que “maneja” el campo de Josep en el Valle d´Aran. Ese día no tenía buenas noticias.
“Mohammed se subió al tractor y lo rompió. El muy estúpido. Vino un tío a arreglarlo y me dijo que nos saldría 1000€“. Josep hirvió, pero se mostró comprensivo.
Le recordó a Carlos que “Motorhead” sólo llevaba tres meses en el labrantío y que, en el fondo, no le pagaba una mierda. Sin embargo, ordenó que ponga a los otros (casi todos moros, pero “moros-buenos”) a cosechar manualmente. “Lo que se pierde, se pierde. La semana que viene subiré y solucionaré lo del tractor“.
Al día siguiente, El Mundo tituló: “La UE subirá los subsidios al campo español“
José Montilla vive su sueño. ¿Quién diría que llegaría hasta ahí? Pensar que sólo juntó un 20% de los votos en elecciones, en las que la abstención fue más alta que nunca.
Hoy, todo eso se olvidó y José está dando un discurso grandilocuente. Habla del desapego que los catalanes sienten por España…En la primera fila, ubica a su gabinete, un grupo de técnicos competentes.
Unas horas más tarde, uno de ellos me está dando clase. Cuenta tejes y manejes de la reforma integral de la Ciudad Vieja.
Dumpearon una zona; crearon una empresa fantasma con la que compraron un gigantesco saco de metros cuadrados; los vendieron a precios siderales y costearon la recuperación del sector histórico en menos de 25 años.
Las reglas doblan hasta el límite. Todo se vuelve irreal. Sólo veo formas y colores. Mi cabeza es un equilibrio en tensión. “Menos mal que este tránsfuga tiene buena leche; que si no, Barcelona sería una ciudad fantasma…En medio de este descalabro, el tipo regenera la ciudad timbeando con el suelo.”
España está sostenida por una ficción en la que todos parecen cómplices. Aún así, quizás un milagro explicable, me parece que han hecho un un trabajo fenomenal.
Un amigo atempera mi esperanza y piensa que, entonces, se puede dar respiración artificial a Buenos Aires. Mientras, yo cruzo la Diagonal (antigua “Avenida del Generalísmo”) y le tiro un euro al kioskero.
El Periódico titula: “El papel del rey se ha visto reforzado tras el encontronazo con Chávez“

El escandalete del Rey y Chávez es muy poco interesante.