“Necesidad”
Una semana sin escribir…Justo la semana en que mi país captó la atención de la prensa internacional. Fue una semana rara, de esas en las que el desdoble se vuelve inevitable. Otra en la que “no estar” angustia y confunde.
En medio de mis intentos por entender “¿QUÉ MIERDA PASA, AHORA?” recibo un mail en el que me invitan a la conferencia que AZNAR iba a dictar en Buenos Aires.
Entiendame, si ya estaba perdido y de mal humor, enterarme del affair de JoseMari Aznar en el Palacio Legislativo me terminó de revolver las tripas. Dejé todo y salí a caminar. La calle me aireó un poco…Se viene la primavera, ya se nota…
Las ideas iban encajando hasta que frené frente a una librería y lo ví: estaba apilado en la vidriera. No hace falta aclarar por qué (ya conocen mi morbo) entré. Los siguientes minutos los dediqué a hojear “Cartas a Santiago”, el último libro de Aznar.
El libro del ex-presidente de España es…es…en principio, un intento de describir la España moderna a través de cartas que el bueno de JoseMari le escribe a un joven llamado Santiago.
Repasaba las cartas y mi mal humor trepaba las páginas. Las epístolas de JoseMari atropellan diagnósticos (apenas) veraces (desde cierto derechoso punto de vista), pero totalmente inverosímiles. “Pobre Santiago”, pensaba, “lo tratan como a un tarado”.
Virtud
Santiago, sin embargo, es un chico entusiasta. Cuando recibió mi llamado, de muy buenas maneras, aceptó encontrarse conmigo en un bar para intercambiar impresiones.
En nuestro diálogo, se mostró muy interesado por los problemas de España y del mundo. Inevitablemente (porque lo había leído acá, acá, acá y, también, acá y acá), me preguntó “¿qué está pasando en Argentina?”
- Mirá, no lo puedo ver claro porque estoy lejos y los diarios me la pintan al óleo. Por otro lado, la efervescencia de la sociedad argentina es algo difícil de explicar; es un país, sobre todo, intenso.
Lo que sí te puedo decir, porque escuché discursos y declaraciones, es que el gobierno tiene problemas para hacer cálculos políticos y eso me preocupa. A las personas con las que hablé esta semana las noté, también, preocupadas.
- Vaya mierda, la verdad es que la reacción de Cristina Fernández ha sido desmedida. Le ha tocado los cojones al sector que la está sosteniendo. De otra época.¡joder!, lo de las retenciones, tío…Es un desastre. ¡Es socialista!
- ¿Socialista?…Bueno, no…En realidad las “retenciones” son un recurso que se propone lo mismo que hacen en España: captar plusvalías para su re-inversión en la comunidad. Y España no es un país “socialista”, Santiago.
Lo que pasa es que la estructura impositiva en la Argentina es de terror y, por algunos motivos insólitos y que no entenderías, se piensa que no se puede corregir. Entonces, caen en las retenciones; un recurso “poco creativo”, digamos.
El tema que no se ve claro (y, seguro, está mal comunicado) es cuál es la forma en la que están reinvirtiendo esas plusvalías captadas…Te quiero decir: me preocupa que quieran hacer una “caja propia” para cubrir las ideas absurdas que se les van cayendo o para financiar el show de las elecciones legislativas del año que viene…No sé, Santiago: Argentina…
- He leído que JoseMari Aznar ha estado en Buenos Aires y habló del preocupante crecimiento del populismo-radical en toda la región…Por el Chávez y todo el rollo ¿sabes?
-¿Populismo-radical?… Ay, este JoseMari, por Dios. No, mirá, la comparación entre Venezuela y Argentina no parece tan pertinente; suena un poco forzada.
- Vale, vale…Me refería a la izquierda-radical ¿sabes? Cristina Fernández atacó directamente a la oligarquía.
- ¿Izquierda-radical?…No, Santiago, en mi país no gobierna la izquierda y Cristina habla en letra gótica…¿La oligarquía?…Cualquier cosa.
Esa sola referencia me decepcionó terriblemente; yo siempre dije que la mina era un cuadro político de nivel…De nivel bajo, se ve…Sus dos discursos “clave” estuvieron plagados de inconsistencias y “descuidos” sorprendentes.
Por otro lado, la “izquierda” busca redistribuir la riqueza y esos gráficos en la Argentina no son “satisfactorios” (ni muchííííísimo menos). Cristina se conforma con “llorar” ante un “golpismo” falso y no se preocupa por profundizar la democracia ilusoria que tenemos. Eso no es izquierda, Santiago.
- Me dices que no son populistas, pero vosotros ya no tenéis estadísticas oficiales y, según lei, la prensa recibe presiones. Me suena a populismo, tío. Y el discurso de Cristina me suena a izquierda…Estoy empezando a desconfiar de tí. Te contradices, tío, que te contradices. Y acabas de decir ¿qué la democracia es ilusoria? ¿qué la “oligarquía” no existe? Pero…¿Qué dices?
- No, Santiago, no. Confundís el populismo con la completa imbecilidad; la democracia liberal representativa no me entusiasma, pero eso NI SIQUIERA HA EXISTIDO en la Argentina (con “populismo” o sin él); y la oligarquía, qué mierda…Debería avergonzarles usar esa palabra. En la Argentina gobierna una oligarquía encabezada por Cristina. No me jodas más.
Ya me está empezando a cansar cómo usan las palabras y las vacían de contenido. Eso hace la “izquierda” de Kirchner y los impresentables, en general. También lo hace, de manera aún más escandalosa, tu amigo JoseMari Aznar. Yo te cité, justamente, para preguntarte cómo te habían caído sus cartas. Tenía la idea de que te había tratado como a un nene de ocho años…
- Hombre, JoseMari explica las cosas mucho mejor que tú.
Suerte
Me tienen harto los “santiagueños”, los reductores de la realidad. Lo que es decir lo mismo, me tienen podrido los medios argentinos y sus análisis constantemente coyunturales o, directamente, anacrónicos. Indignante.
Por suerte, algunos amigos pudieron tirar unas líneas:
“Creo que gobierno tiene aciertos y grandes errores. No entender eso seria vivir en una burbuja.”
“Lo que deberíamos preguntarnos es lo siguiente: ¿de donde se quiere que salga el dinero para financiar los sueldos de los docentes, los planes sociales, los insumos de los hospitales, etc?”
“El 3 a 1, las retenciones, los subsidios, todo esto la hace de la Argentina una economia Forrest Gump: una economia cargada con artificios y muletas para que, supuestamente, pueda correr.”
“Es injustificable salir a decir lo que dijo la (con todo respeto por los que la votaron) flor de boluda de Cristina. El campo está protestando por la última suba de retenciones. Dar marcha atrás con esta medida no va a afectar ni el precio del pollo, ni de la carne; sólo el de la soja que es la más castigada por esta última medida. Si el gobierno quiere dialogar que llame al diálogo sincero en vez de mandar a matones como Moreno, Moyano o D’Elía.”
“Ayer la escuché a Cristina decir que los subsidios al gasoil los pagaban todos. Incluyendo a los pobres, por el IVA. Es cierto. Ahora, ¿por qué no modifican de una vez la estructura impositiva si les preocupan tanto los pobres? No creo que sea ideológico, me parece que no les da el piné.”
“No se puede perseguir una política si es berreta e inconsistente a nivel micro.”
“Lo que me ha asombrado mucho es la pobreza discursiva y mediática que nos rodea, una pobreza que podíamos llamar también simbólica, y que tiene que ver con cómo la gente construye un discurso y una realidad.”
Cuando recibo estas palabras es cuando vuelve el aliento y me banco un poco más “verla de afuera”. Por suerte, también existen los blogs. Si alguien quiere pensar qué pasó esta semana en la Argentina le aconsejo leer acá, acá, acá, acá y acá.
Claro está: “santiagueños” abstenerse.

