Archive for the 'Uncategorized' Category

Oid, mortales, el grito sagrado: ¡qué golazo! – II

Cuando uno vive afuera, que el teléfono suene a la madrugada es mala cosa.  En este caso, como la llamada venía de Francia, me hice menos problema. ¡Mon Dieu, Nicolas! (Sí, los efectos de la pala su entusiasmo son notables) Tout le jour en travaillant.

Quería contarme cuánto le exaltó la idea del nacionalismo futbolístico (…je suis débordant, débordant…) y que ÉL MISMO, entre todas las cosas que hizo en el último par de días, había profesado auténticamente este sentimiento.

Oui, oui…Escandelte lastimoso porque, en el partido AMISTOSO entre Francia y Túnez, la barra tunecina CHIFLÓ el himno francés…C´est La Marseillaise, demeurés de merde.

Ay, cómo lo odio. Para ÉL, La Marsellesa es “oooooh”. Meterte con ella es como declararle la guerra al hemisferio occidental. Quizás, así sea: “pero es más importante no ser tan pacato, Nicolas”.

Por lo demás: 10.000 personas en la barra de Túnez; no todas habrán chiflado. Pongamos que silbaron un 30% (porcentaje, probablemente, altísimo): son 3.000 entre los (supongamos) 60.000 asistentes al partido.

Y vos, Nicolás, querés mandar a todo un estadio a su casa porque un 6% del auditorio chifla una canción (cuya interpretación en un partido amistoso parece innecesaria y que, de hecho, es reglamentariamente opcional) por la que ninguno de los espectadores pagó su entrada.

Por supuesto, entre las personas que chiflaron (o asistieron sin censurar a quienes chiflaban) habrá un porcentaje de ciudadanos franceses, pero ese es un dato de color…Esto es lo fundamental: más que a la historia de Francia, estarían chiflando el presente de Francia.   

Te estaban chiflando a vos, Nicolás; no sos De Gaulle, chabón. Escuchálo a Platini.

Creo que hay que aclarar todo esto:

Nicolás es nacionalista; por ende, es nacionalista futbolístico. Esto indica que habría que remarcar un aspecto: el nacionalismo futbolístico sólo puede expresarse, de manera noble, cuando el sentimiento de su intérprete es diametralmente opuesto al nacionalismo.

¿Hasta cuándo, absurdo derechismo acartonado, abusarás de nuestra paciencia?  


Si algo no te gusta: chiflás. ¿Cuál es?

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(Temporariamente) Cerrado

Por razones asociadas a mi voluntad y dada la sobrecarga de trabajo que me rodea, este sitio permanecerá cerrado hasta finales de mes.

Disculpe las molestias, estamos trabajando para mí.

Lo confieso: estoy (un poco) paranoico

Un tanto asqueado por el ridículo resurgimiento del discurso Imperial en Roma, me puse a repasar un poco de historia.

Antes de que los romanos fueran dueños del mundo, en Italia, mandaban otros: los etruscos. Se sabe poco de ellos: su alfabeto no fue descifrado.

Se supone que podrían ser descendientes de los bárbaros que emigraron al sur; otros creen que podrían ser originarios del Asia Menor.

La hipótesis más probable (dicen) es que hayan sido las dos cosas: una élite de asiáticos que sometieron a los bárbaros (villanovenses) a su comando.

Como ayer terminaba la muestra sobre Etruria del CaixaForum, decidí pegarme una vuelta para ver algunas joyas, vasijas y estatuitas de hace 2500 años.

Reconozco que miré los objetos (detrás de un vidrio, obvio) con superficialidad. Estaba empezando a aburrirme cuando sonó mi móvil.

Atendí.

En los segundos siguientes, sostuve a una conversación a dos bandas: por un lado, mi interlocutor; por el otro, el guardia del Museo.

Pobre Guardia del CaixaForum: – Señor, está prohibido hablar por el móvil…

Este Energúmeno Cronista: – No, con eso ahora, no…Sí ¿qué tal?no, no puedo hablar mucho

PGdC: – Señor, está prohibido hablar por el móvil…

EEC: – No me rompas las pelotas, es un móvil y no un detonador; nadie está en riesgo…¿Toca hoy? ¡qué bien! ¿a qué hora?…No jodas, no estoy marcando una salidera, estoy hablando-en-paz…y, ¿es gratis?

PGdC: – Señor, voy a tener que pedirle que salga, está prohibido hablar por el móvil. Son las normas…

EEC: – Psssss ¡Estas normas esquizofrénicas ya me tienen harto!…¿Barato? ¿barato es cuánto?…Salí de acá: podrido, me tienen podrido…sí, cinco euros pago…¿te llamo en un toque? no, que tengo, acá, al vigía-de-occidente calcinándome los huevos…

Luego de salir (y combinar lugar y hora de encuentro para ir a ver al Ramonet), volví a entrar. Encaré, furioso, al Pobre Guardia del Caixafòrum.

EEC: – ¡Muy bien! ¡Bravo! Salvaste a la humanidad de otro atentado terrorista…Mirá: es un teléfono, un te-lé-fo-no.

PGdC: – Por supuesto, señor; ya sé que es un teléfono. En realidad, las normas no tienen que ver con el terrorismo, sino con no molestar a las otras personas que vienen a ver la muestra. No pretendía atacar sus libertades individuales. Buscaba garantizar el respeto hacia quienes quieren apreciar las piezas en silencio y establecer un puente entre su conciencia moderna y una cultura vernácula.

(Silencio. Vergüenza.)

EEC: Eeeeh…ejem…claro, porque…ejem…Lo que pasa es que anoche vi una película, Zeitgeist, y…ejem…no sé si la viste…quedé un poco susceptible y…puf…reconozcamos que en esta sociedad hay demasiadas normas absurdas…está bien, ésta no era una de ellas y…ejem…no sé cómo disculparme; soy un bestia…empecé a hablar y…

(Silencio. Vergüenza.)

Esta etrusca damisela trasmite paz. Yo, no.

Cholo-Chela

Hace unos días, un colega peruano volvió de sus vacaciones en Lima. De las 30.000.000 de fotos que me mostró (basta ya: usen las cámaras digitales con criterio), sólo UNA me impresionó.

La foto que adjunto refleja un nuevo servicio urbano del Perú (un país siempre tan equitativo): el CHOLO-CHELA.

Básicamente, es un delivery de cerveza y, más allá de la etnia del repartidor, no tendría nada de extraordinario. Sin embargo, transcribo (bajo-la-foto, en cursiva) el texto del folleto publicitario que el Cholo carga en sus bolsillos.

Ahora sí, estamos ante una auténtica perla.  

cholo-chela.jpg

Helada para las masas

Recorriendo avenidas y distritos, bares y casas, hace su aparición la Moto Chelera.

¡Chela de emergencia, chela de emergencia, ya no hay cerveza en casa! ¡Cuán terrible es la lucidez! No se preocupen: en el impulso de su carretilla de tres ruedas, la Moto Chelera llegará lo más pronto posible.

¿La cantina se vio de pronto vacía a la 1 y 30 de la madrugada?… Y los clientes exigen más heladas. No importa: la Moto Chelera atiende las 24 horas.

(Los teléfonos no los pongo: vayan hasta el supermercado, blanquitos).

¿Me pongo una rotisería?

Digo…¿Me voy a una granja a criar pollos?…No sé…¿Me exilio en las Malvinas? Lo cierto es que, inevitablemente, me impactó el dato.

En España el 17% de los nuevos españolitos no conoce (o ya olvidó) a su padre. Algunos, que nunca faltan, se borraron; pero el grueso se explica por las adopciones o las fertilizaciones in vitro.

No me parece menor. El porcentaje representa a 1 niño de cada 6. Por supuesto, habría que matizar: se habla de padre biológico. Igual, no me parece menor.

Aficionado a las explicaciones-sociales psicologicistas (o “de café”) ensayé un “perderán referencias…esteeee…¿y la castración?…esteeee…(me voy quedando sin argumentos, ca-ra-jo!)…esteeee…¿el fútbol?…

Los “especialistas”, sin embargo, no reservan ningún trauma para estos españolitos. Dicen que es hacia donde vamos y que no está mal.

Bueno, quedan los conservados de la Iglesia católica: “hay que ayudar a los niños a recuperar la dignidad (…) Tienen derecho a venir al mundo con un padre y una madre“. Pero plegarme sería demasiado ¿no? Prefiero morir con dignidad. 

Justo veía el otro día una peli futurista (orientada 2030) en la que sólo se veían cochecitos tirados por mujeres. El mundo estaba al borde del colapso y los hombres se suicidaban (sí, sí: adivine el género del director).

Pero la pregunta está: ¿pasaremos de un mundo de dominación machista a uno en que el hombre es prescindible? Yo supongo que no. Pero suenan las alarmas. A serenarse, eh: que el lesbianismo es un hit en Japón. A modernizarse, nomás: que no quiero ser pieza de zoológico.

lesbianas.jpg

La igualdad es indetenible ¿Nos iremos al otro extremo? 

Asociación Ilícita

Ayer, me encontré buceando en nociones de ciudadanía. Se supone que el “ciudadano-como-tal” aparece, por primera vez, en Esparta. 

Para asegurar su virtud, los espartanos reservaban un protocolo rígido para la formación de los jóvenes. Lo conocido: un tutor los guiaba con férrea disciplina. Los sometía a ejercicios de resistencia física y mental. Los corregía al son del látigo. Etc, etc.

Lo que me resultó curioso (y desconocía) es que, además, en esta capacitación-ciudadana se les enseñaba a los niños a ROBAR…Sí, sí, creían que así se podía desarrollar la “iniciativa”, la “astucia” y “adquirir práctica en escapar”.

Robar no era delito; pero, sí lo era ser descubierto. Plutarco nos trae, entonces, esta bonita historia:

Un niño había robado ya un cachorro de zorra y lo llevaba cubierto con su tribonion. Arañado en el vientre por el animal  con las uñas y los dientes, murió a pie firme con tal de que nadie se diera cuenta” (Vidas Paralelas)

Cuánta ternura. Con el libro en la mano, recordé que yo mismo, en mi feliz niñez, tenía una organización delictiva…Oh, aquellos tiempos…

Lo abandoné hace años…Quéva´cer…”La struggle for life, che, unos se regeneran y otros caen; así es la vida”.

hoplita.jpg

Antes de hoplita, era ladrón

139 (me acoplo)

Sigo la idea propuesta por Mati en entretanto(ny)  y cito una parte de la página 139 del libro que estoy leyendo (no hay mucho texto; la página está casi toda ocupada por una foto de Estrasburgo):

Si vemos estos espacios como oportunidad, nos daremos cuenta que en la ciudad actual las posibilidades de crear espacios públicos calificados son inmensas, bien como espacios públicos permanentes, bien como oportunidad para el urbanismo “efímero”.   

Jordi Borja. La Ciudad Conquistada.